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Cobertura de chocolate, trufa, bizcocho de chocolate y fresa…

Ingredientes:

60 gr de almendra

50 gr de harina

50 gr de azúcar glas

50 gr de azúcar normal

50 gr. de mantequilla

3 huevos

75 gr de cobertura de chocolate (70%)

5 gr de levadura química

una pizca de sal

Mermelada de fresa

Para la cobertura;

125 gr de cobertura 70%

125 gr de nata 35%

25 gr de mantequilla

Preparación:

Ponemos a derretir el chocolate al baño maría o en el microondas.

Tostaremos un poco las almendras en el horno, a 150º hasta que doren

Mientras doran las almendras, mezclamos el azúcar glas y la mantequilla a temperatura ambiente con la batidora de varillas.

Una vez doradas las almendras, hacerlas polvo en una batidora y reservamos.

Añadimos el chocolate fundido (ya templado) y a batir de nuevo.

Separamos las claras de las yemas, añadimos las yemas una a una, batiendo cada una de ellas hasta que esté bien integrada. Las claras las reservamos.

Montamos las claras con el azúcar normal, as batimos 5 min, a medio montar, añadimos el azúcar y batimos 1-2 min más.

Echamos la vainilla en polvo y las almendras y a mezclar.

Ahora incorporamos las claras, las vamos echando poco a poco, removiendo la mezcla con una lengua de cocina y con movimientos envolventes de abajo a arriba.

Mezclamos la levadura con la harina y la sal, y la tamizamos sobre la mezcla, incorporándola poco a poco, como hemos hecho con las claras.

Untamos el molde con mantequilla y echamos el contenido y lo dejamos reposar lo que tarda en calentarse el horno a 150º para que se asiente bien la mezcla.

Hornear 1 hora.

Batimos la mermelada, partimos con un cuchillo bien afilado el bizcocho por la mitad y echamos la mermelada. Reservar en frío.

Ponemos la nata a hervir, cuando esté hirviendo, retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado.

Removemos con las varillas. Cuando el chocolate se haya fundido y esté bien integrado, añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y removemos de nuevo.

Ponemos el bizcocho sobre una rejilla y una bandeja debajo para que recoja el chocolate que vaya cayendo. Cuando el ganaché haya tomado un poco de consistencia, lo vamos vertiendo despacio sobre la tarta, dejando que se extienda sobre la misma.

 

Una vez frío, meteremos en la nevera cubierto (nosotros utilizamos un molde con un diámetro mayor). Podéis decorarla escribiendo encima la palabra ‘Sacher’ con ayuda de una manga pastelera y con el ganaché que os haya sobrado. Como nosotros no dominamos el arte de la manga pastelera y no queríamos cargarnos la tarta, hicimos las letras ‘postizas’ con chocolate fundido.